jueves, 18 de octubre de 2012

Sermeño, el africano

i
-Pero, ¿hay muchos  fascistas en tu país?
-Hay muchos que no saben que lo son, pero se darán cuenta de ello cuando llegue el momento
Por quien doblan las campanas

Una nación (ese concepto escarpado y réprobo) es su enunciado y es su acción. Enunciado: invocación casi ritual de los signos que trazan su fisionomía cultural: discursos, leyes, moral, Miss El Salvador: máscara griega que nos define hacia afuera (hacia los otros) y hacia adentro (nos-otros). Acción: ese delicado proceso de contradecir el enunciado sin malograr tradición y nación (y, de ser posible, con el mínimo número -visible- de muertos).
Cuando el escritor, historiador y crítico del arte Héctor Ismael Sermeño aborda la modernización de la Universidad de El Salvador: 1901-1951* sabe -o presiente- estar ante la posibilidad de echar a perder las cariátides que con tan laboriosa estética adornan las columnas de la nación (con mayúscula).
(*Sinopsis piadosa: El Pulgarcito con las intenciones más grandes de modernizarse. Oleadas esporádicas de fábricas y bulevares se alternan con represión y conservadurismo en dosis precisas y controladas.)
De entrada nos regala una joya: Ninguna buena universidad del mundo es para todos los que quieran estar en ella. Fórmula modesta. Sin mucha habilidad evade la indiscreción de un: «Porque, a decir verdad, ¿cuántos ingenieros puede necesitar una república bananera?». Pero su intención es doble y, vista desde Miami, noble: se lo digo a Juan para que lo entienda Pedro. Enuncia el pretérito con esperanzas muy serias de justificar el presente.
La Universidad, 1841. El Salvador todavía náufrago de la independencia. El lecho casi feudal de la nación criolla no fructificó en grandes proyectos de estado-nación. Mutatis mutandis. Colonia deviene hacienda con presidente.
Ya entrado el siglo XX, el país, ese eterno tinglado de proyectos y benefactores blancos, ofrece miradas lascivas a la palabra modernidad, coquetea con la consagración nominal-constitucional de la igualdad. La enseñanza es libre: la primaria, es, además obligatoria. La enseñanza que se dé en los establecimientos costeados por el Estado, será laica y gratuita, y estará sujeta a los reglamentos respectivos (1886). Piedra de tropiezo: si el enunciado de nación burguesa exige la educación como decoro mínimo para la modernidad, ¿cómo resuelve su intransigencia universitaria? (Legado modelo: Para 2013 un poco más de 24 mil estudiantes egresados de bachillerato buscan ingresar a la Universidad de El Salvador. El rector, Mario Roberto Nieto Lobo, aseguró que los cupos previstos rondan los diez mil).
Sermeño se detiene, aventura la propuesta gastada: una buena educación es privilegio reservado a la élite (añade intelectual para no pasar por sibarita, categoría recién pasada de moda en el establishment intelectual). Progresistas del mundo: respiren. Cuando ni Dios ni la bandera puedan defender el modelo, recurrir a las esdrújulas. Psicopedagógicamente. (diferencias individuales, las que psicopedagógicamente clasifican a los estudiantes). Traducción impía: algunos Homo sapiens nacieron para maitros de obra.

ii.
Ego te absolvo.

Entre 1968-1969, la antropóloga Sally Falk Moore realizó trabajo de campo en Kilimanjaro entre los Chagga, comunidad rural, agricultora, solidaria. El ideal solidario de los Chagga hace difícil la marginación de cualquiera de sus miembros. Cuando durante ese período se enfrentaron a una escasez de recursos (principalmente territorial), algunos individuos y/o familias se vuelven un excedente insostenible para la comunidad. ¿Quiénes? Y, sobre todo, ¿cómo deshacerse de ellos? La solidaridad apremia.
Progresivamente se margina a aquellas familias menos solidarias, menos propensas a compartir el ternero recién destazado, la lácteos de ubres secas. Marginación que invita a migración. Eventualmente aquellos solidarios frustrados se van, dejando territorios que se incorporan a la comunidad. Cosa curiosa: aquellos menos dados al compartir eran los mismos que enfrentaron de forma más aguda la escasez de terrenos: las familias a las que se les había adjudicado menos terrenos, con menos cultivos y menos animales. El efecto justifica la causa. 
En el espejo de la comunidad (nos-otros), su ideal se mantiene: fueron los menos favorecidos los que se auto-marginaron por ser solidarios incapaces.

Sermeño peca de cualquier cosa salvo de original. Una mirada cercana a su palabra mágica (psicopedagogía) revela lo siguiente:
Relationship between mean IQ scores at 13 yr (both raw and adjusted for covariation of mother's IQ), as related to the number of risk factors. WISC-R, Wechstler Intelligence Scale-Revised  (From Sameroff AJ, Seifer R, Baldwin A, et al: Stability of intelligence from preschool to adolescence; the influence of social and family risk factors. Child Develop 1993;64:80–97.)

Más factores de riesgo social, menos psicopedagogía.
Ud. no merece incorporarse a la Universidad. ¿Por qué? Porque tuvo un exceso de factores de riego social en su infancia ¿Por qué? Porque sus progenitores no merecieron incorporarse a la Universidad.

miércoles, 9 de marzo de 2011

La Salud en El Salvador (informe breve)

Esquina opuesta al Hospital Nacional de Niños "Benjamín Bloom": niños mendigando.
Sólo en esta inmensa Babilonia puede uno pretender hablar de salud, con un sentido del humor sólo un poco más retorcido que el mío.

sábado, 11 de diciembre de 2010

El Payaso Verde

La ecología es el eco/producido por el estruendo/con que el capitalismo destruye el mundo.
De su validez y eficacia puede decirse/que mientras la destrucción capitalista/siga produciendo ganancias a los dueños del mundo/y sea más importante que la conservación ambiental,/la única posibilidad de ser importante/que tiene la ecología/es seguir siendo un negocio.

Roque Dalton
A estas alturas usted está acostumbrado (o debería de) a las caricaturizaciones de la prensa: los indios son humanos-infantes de taparrabo y penachos de interés exclusivamente ornitológico; la Gran Empresa Privada, conjunto de ricos bonachones que se reúnen periódicamente a jugar bridge y producir pulseras teletón; los ecologistas (cuanto más si se asocian al epíteto radical), entes apocalípticos que visten manta, con pretensiones muy serias de hacernos regresar a las cavernas. Lo grave (seamos piadosos, dispensemos a los periodistas) es cuando uno de los representantes más conspicuos del ecologismo salvadoreño resulta el hazmerreír de la entrevista de El Faro.

¿No usa utensilios desechables?
Si usted me invita a su casa y usted me da en un vasito desechable, lo acepto. Después, le digo a la gente: “¿Y por qué usa estas vainas?”

Se lo voy a agarrar, pero lo voy a criticar, ja, ja, ja.
De la forma más amable posible.

A ver, ¿qué otra cosa? Ocupa chanclas... ¡igual, eso es caucho sintético y viene del petróleo!
Usted, aunque trate, no puede dejar de alterar la naturaleza. El punto es alterarla lo menos posible.

¿Su carro es de gasolina normal?
De gasolina, sí.

¿No tiene un tanque especial con aceite de oliva reciclado, como hacen en algunas regiones de España?
No. Pero usted ve mi celular, por ejemplo, este celular es el más de batalla, porque no necesito un celular nuevo. Y me sirve bien. Tenía otro más de batalla, lo que pasa es que ya dio su vida.

Perdió la batalla.
Sí. En esto del consumo, usted debe tratar de consumir lo menos posible. Cosas como joyas, usted no necesita eso, ¿por qué?

¿Está casado?
Cómo no.

¡Dígale eso a su esposa!
Pero es que mire... eso es cuestión de uno, de rebelarse contra el sistema.

¡Ahora el sistema nos impone las joyas, pues!
El sistema nos impone las cosas esas, porque las mujeres quieren mostrar eso. El andar, por ejemplo, con esta camisa. ¿Por qué ando con esta camisa? Porque es la más barata, aunque esta me la regalaron. O sea, utilizar saco y corbata en un país como El Salvador debería ser...

Lo hubiéramos llevado a un restaurante carnívoro para probarlo.
A veces me da pena que he llegado a dar una charla a un hogar, y me pongo a hablar contra la carne y la gente tenía de cena hamburguesas. Me da pena. Y me la como, ¿me entiende? Si usted va a mi casa verá que no compro coca cola. ¡Nunca! Pero si voy a su casa y usted me da coca cola, me la tomo, por respeto a usted.

¿Qué consejos prácticos daría para alguien que va a cambiar radicalmente su vida, vistiendo camisas de manta y tomando solo jugos naturales?
Mire, pero las camisas de manta...

... Estoy bromeando.
No, pero las camisas de manta son frescas, son buenas, son agradables.

Momento en el cual el lector concluye que el ecologismo es un estilo de vida, híbrido verde (y completamente consumible) de lo chic y lo hippie. La conciencia tranquila se compra -feudalmente- en las viñetas marcadas Earth friendly, o 100% reciclado; cadenas de restaurantes veganos y ropa de hemp. Porque, así planteado, lo verde no es una posición política (cualidad que exige una vocación social, pública, colectiva), sino una posición ética (atributo personal, virtuosismo privado) o, peor, una etiqueta (un algo para lucir en las solapas; viñeta de ocasión; listón alusivo a las ballenas o marsupiales). Nos topamos con la risible situación de presentar "[seudo]soluciones individuales" para problemas que sobrepasan el campo de acción individual, que requieren de la participación del colectivo, de la sociedad: problemas políticos.* Pero un enfoque así es menos riesgoso, más salubre para la economía, y sus amos.

Y ya que andan en esto pueden leerse la entrevista a Paul Watson, fundador y ex-miembro de Greenpeace.

*Tampoco es posible, si nos queda alguna memoria histórica, evitar el paralelo con el giro hacia el hombre privado y el florecimiento de filosofías centradas en su conducta de hace 23 siglos, después del ocaso de la polis democrática griega, justamente constatado por Hegel (Lecciones sobre la filosofía de la historia).

viernes, 12 de noviembre de 2010

Carta del suicida (con comentario en minúsculas)

Carta del Suicida

Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
Por que ella sale y entra como una bala loca,
Y abre mis parietales y nunca cicatriza,
Así sople el verano o el invierno,
Así viva feliz sentado sobre el triunfo
Y el estomago lleno, como un cóndor saciado,
Así padezca el látigo del hambre,
así me acueste
O me levante, y me hunda de cabeza en el día
Como una piedra bajo la corriente cambiante.

Así toque mi cítara para engañarme, así
Se abra una puerta y entren diez mujeres desnudas,
Marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
Unas sobre otras hasta consumirse.

Juro que ella perdura porque ella sale y entra
Como una bala loca,
Me sigue a donde voy y me sirve de hada.

Gonzalo Rojas

Yo digo, Rojitas, que habría que ver con eso de las diez mujeres desnudas.

martes, 14 de septiembre de 2010

Mauricio Funes no ha leído a Barthes

Una búsqueda exhaustiva en la librera de Güicho Funes revela
a)una biblia
b)la colección de obras de los hermanos Galeas, en edición de lujo
c)un ejemplar autografiado de Condorito, segunda edición
d)una conspicua falta de Roland Barthes:
Eso es lo que no alcanza a ver el liderazgo del FMLN. Que lo que se construye en las sociedades no es lo que se desea sino lo que es posible.

Mauricio Funes, entrevista

Aquí viene el momento "Señor yo creo, pero aumenta mi fe":
Llámeme incrédulo, pero me parece que ni Funes ni ningún Simulador de Sociedades en los ordenadores de los tanques de pensamiento han agotado las posibilidades del porvenir de la historia como para saber qué es y qué no es posible, motivo por el cual apuesto a que nuestro personaje se refería no a lo posible, sino a lo verosímil:
Aristóteles ha establecido la técnica de la palabra ficticia basándose en la existencia de cierto verosímil, depositado en el espíritu de los hombres por la tradición, los Sabios, la mayoría, la opinión corriente, etc. Lo verosímil en una obra o en un discurso consiste en que no contraediga ninguna de esas autoridades. Lo verosímil no corresponde fatalmente a lo que ha sido (esto proviene de la historia) ni a lo que debe ser (esto proviene de la ciencia), sino sencillamente a lo que el público cree posible y que puede ser en todo diferente de lo real histórico o de lo posible científico.[...]tales discursos no contradicen jamás lo que el público cree posible, por imposible que aquello sea, histórica o científicamente.

Roland Barthes, Crítica y Verdad.

sábado, 28 de agosto de 2010

Esa cabeza te estorba

Some hypotheses about the evolution of the human brain argue that it is a sexually selected trait, as it would not confer enough fitness in itself relative to its high maintenance costs (a quarter to a fifth of the energy and oxygen consumed by a human).
Schillaci, Michael. Sexual Selection and the Evolution of Brain Size in Primates

***
John Keating: Language was developed for one endeavor, and that is - Mr. Anderson? Come on, are you a man or an amoeba?
[pause]
John Keating: Mr. Perry?
Neil: To communicate.
John Keating: No! To woo women!
La Sociedad de los Poetas Muertos

***

La cabeza es un lujo evolutivo, un paréntesis en su frugalidad habitual, un poco como la cola del pavo real, otro poco como que la evolución se fue de copas y en una sola noche se gastó el salario del mes. Ah, pero esa noche de copas nos abre puertas, entre otras cosas.

Y, de ribete:
The present study shows that the largest relative brain sizes among primate species are associated with monogamous mating systems, suggesting primate monogamy may require greater social acuity and abilities of deception.

domingo, 8 de agosto de 2010

Lo que se puede prometer

Podemos prometer actos, pero no sentimientos, ya que estos no son voluntarios. Quien promete a otro amarlo, odiarlo o serle fiel eternamente, promete algo que no está a su alcance; lo que se puede prometer son actos que por lo general derivan del amor, del odio o de la fidelidad, aunque pueden deberse también a otros motivos, ya que móviles y caminos distintos conducen a un mismo acto. La promesa de amar siempre a alguien significa, entonces: mientras te ame, te daré pruebas de amor; si dejo de amarte, seguirás recibiendo, sin embargo, de mí los mismos actos, aunque por otros motivos, de forma que en la mente de los demás persistirá la apariencia de que el amor es inmutable y siempre igual. Por tanto, cuando, sin cegarse a uno mismo, se promete a alguien amarlo eternamente, lo que se promete es la persistencia en la apariencia del amor.
Friederich Nietzsche